viernes, 26 de marzo de 2010

Sobre los días del llanto: María


María es la única nieta de mi vecina, fruto del matrimonio frustrado por acciones incontrolables de un amor ambicioso o algún sentimiento que lo pretende ser. A veces, por las noches, cuando no encuentra otro refugio para despertar de aquella pesadilla que ofrece la realidad, viene a casa, conmigo, juntas intentamos encontrar algunas razones para no caer en pensamientos ignorantes, como aquellos en los que nos vimos involucradas hace una semana: ella llegó cuando el reloj casi marcaba las tres de la mañana, comenzó por tocar fuertemente el portón de madera podrida por culpa de la lluvia que no cesa desde hace unos meses, tomé el paraguas inmediato a mi cama mientras me colocaba el suéter de mamá y unas sandalias negras por la oscuridad, asomé el ojo un par de veces hasta que pude identificarla. La hice pasar, venia realmente destrozada, me era muy difícil comprender que le sucedía. 
Cuando por fin pudo calmarse me contó que su abuelo intentó violarla al volver del colegio, poco se sabe de los ancianos atormentados por la vida que se va, vida que no supieron valorar en su debido momento, perdonen que se los diga, pero ya es tarde. Mi amiga también mencionó que después de lo sucedido, salió rumbo al parque en busca de distracción, mas la respuesta fue desgraciada: sus ojos todavía empañados y cansados del aire que defeca sobre nosotros, atisbaron un tremendo caos. Se acercó lentamente a la multitud reunida y, entre la extrañeza de las miradas por su falda desgarrada, observó, como si la vida estuviera en contra de ella, la imagen de su abuela atacada por un infarto.
Dice que nadie quiso ayudarla: todos corrieron como si nada pasara, como si el viento fuera capaz de curar, por medio del tacto, el corazón de una vieja que en sus últimos segundos de vida sólo pudo ver el rostro adolorido de su nieta por la imagen que ella misma describía. 
Y María dijo: "después dejé que el tiempo transcurriera con la firme esperanza de que me llevara también con él. Hacía eso con las flores cuando la primavera se atrevía a pisar la tierra, cuando mis ojos lloraban de felicidad".

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