martes, 12 de octubre de 2010

La CFE y el fresno italiano

Meditabundo día y noche. Se le veía, a veces, danzar con el viento. Un fresno reclamado por belleza inadvertida: jugaba a ser escalinata al sol. Bañado por la lluvia, calmaba su soledad. Por ser, daba vida. Y respiraba.



    ¿De dónde viene el ignorante fervor a la tecnología sin naturaleza? Hace más de un año que LyF del Centro fue desmantelada, y, aunque sus ex empleados aún exigen justicia respecto un acto que está por encima de la ley, su propuesta se ha tergiversado desencadenando diferentes críticas. La supuesta “renovación” del sistema eléctrico dista mucho de un beneficio. Los costos se han disparado al cielo y las medidas tomadas para implementar un método moderno de distribución de energía son descabelladas.



   O, ¿qué opina acerca de que la CFE restaure el cableado? ¡Bien por tomar en cuenta las exigencias de la población! Pero de ahí, a cortar todos los árboles que se encuentren en el camino como un obstáculo para colocar el nuevo material ¡Eso es una aberración! ¿No se supone que el gobierno debe velar por el medio ambiente? ¿Será que el calentamiento global y eso “que debemos tomarnos muy en serio” referente a la ecología, no es más que un aspecto exagerado para hacer que la población compre cierto tipo de productos? ¿Qué pretenden que creamos? ¡Pónganse de acuerdo!



    Es verdad que, como lo dice Carlos Goñi en su artículo Tecnología y deshumanización, la aplicación de la ciencia es un arma de doble filo “…te quita con la mano izquierda lo que te da con la mano derecha”, por ende cada acción que actué sobre la naturaleza debe ser discutida con sumo cuidado antes de ponerse en marcha. Ojalá las autoridades a cargo sean lo suficientemente aptas para afrontar este tipo de problemáticas que atañen a toda la población. No se vale que fresnos italianos, jacarandas, duraznos y demás árboles tengan que pagar la comida de los empresarios. La consigna era mejorar.






Javier Sanruiz

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